Fuego amigo

 



Ni el más optimista rojiblanco soñaba, hace más de 10 años ya, con que Simeone iba a ser capaz de recuperar a un equipo muerto como era el Atleti. Se le contrató para eso y lo logró. Con tanto éxito que desde todas las terminales mediáticas del madridismo y del barcelonismo no paraban de criticarle tratando de propiciar su caída. Que si su equipo era duro, que si jugaba feo, que si ya ni siquiera ganaba, que si era el fin de un ciclo, ... Ahora que últimamente ese tipo de críticas han amainado un poco, en parte por la Liga de hace menos de año y medio, en parte por no ser ahora un rival tan competitivo para el Madrid, las críticas son más internas que externas. Ahora el fuego es amigo.


Lo peor es que en la mayoría de los casos la crítica va más allá de la labor de Simeone como entrenador. Es lógico, y sano, que se discutan sus planteamientos o se apunten las debilidades del equipo. Tiene varias, algunas muy importantes que Simeone no acaba de resolver. Pero las críticas han traspasado límites difíciles de aceptar para alguien que ha dado tanto. Esperemos que haya sido ajeno a ellas porque sería para coger la puerta y largarse.

Todo empezó seguramente con la vuelta de Griezmann. El fichaje tenía varios factores en su contra como ya discutimos. Entre ellos que suponía el retorno de un traidor de la causa. Estaría a favor de que el Atleti no permitiera, como norma general, el retorno de jugadores importantes que decidieron irse a equipos "mejores". Pero la directiva actual no tiene esa política y ha facilitado la vuelta de varios jugadores que se fueron del Atleti. Además, en el caso de Griezmann, para Simeone era el reencuentro con su hijo pródigo, el jugador que moldeó hasta convertirlo en uno de los mejores del mundo. Se le acusó de amiguismo, y en esa acusación se incluyó a Koke. Se dijo que ellos y sus mujeres eran íntimos y que por eso volvió el francés. Y que jugó tanto por esa única razón. Poco menos que le hacían las alineaciones. Eso sería motivo del cese inmediato de Simeone si fuese cierto. Lo peor es que la idea caló, incluso hace pocos días un periodista lo discutió en un artículo. Con sus aciertos y sus errores, dudar de la profesionalidad de Simeone hasta ese punto es bochornoso siendo aficionado del Atleti.

En la misma línea, aunque algo más racional, se acusó a Simeone de que poner tanto a Griezmann había acabado con la meritocracia y que eso era el fin del cholismo. También lo discutimos aquí. La labor de un entrenador no es hacer los onces en función de una hoja Excel con los méritos de cada jugador. Hay muchos más aspectos que influyen en la toma de esas decisiones. Se olvidaban además casos similares, como el de Costa que fue el delantero titular, hasta la llegada de Suárez, pese a hacer solo 15 goles entre Liga y competiciones europeas en tres años. Entonces con la meritocracia no había problemas porque Costa era uno di noi, pese a que se marchó al Chelsea (y tampoco debió volver). Diría que para Simeone siempre ha sido muy importante la jerarquía, y que los jugadores que no la tienen deben hacer más méritos para adquirir ese estatus. Criterio que por cierto le aplicó al mismo Griezmann en su primera etapa.

Pero lo de este verano es igual o incluso más lamentable. Se le ha atizado por todo. Primero fue el fichaje de Gustavo López para el cuerpo técnico. De nuevo era por amiguismo. Como si el resto de entrenadores de élite no eligieran a sus ayudantes a dedo. Baste decir que Ancelotti tiene a su hijo en el cuerpo técnico. Pero no, el problema es que Simeone hace del Atleti su cortijo y necesita un amigo más para hacer los asados con Griezmann y Koke. Críticas de patio de colegio.

Lo segundo fue toda la trama Ronaldo. Esperpéntica pancarta en el no menos esperpéntico Memorial Jesús Gil y Gil (algún día tendríamos que boicotear de alguna forma ese partido como símbolo de oposición al gilismo). Se le acusaba de no vetar el fichaje de una estrella madridista que además es la antítesis de todo lo que representa para muchos el Atleti. Como algunos otros, no habría querido que Ronaldo jugase en el Atleti ni aunque me hubiesen garantizado ganar la Champions. Pero el culpable de ese fichaje no hubiera sido el entrenador, cuyo objetivo y trabajo es ganar, el culpable sería Gil que no tendría en cuenta los sentimientos de la afición, como en otras muchas cosas. Son los dirigentes los que tienen que ser garantes de esos valores, no el entrenador de turno. Pero el Atleti dejó de ser un club de fútbol hace muchos años, ahora priman criterios empresariales en los que el viejo Ronaldo (no tanto el actual) encajaría como un guante por goles y atracción de seguidores. ¿Alguien cree que fue Simeone el que se levantó una mañana y se le ocurrió plantearle a Gil el fichaje de Ronaldo? Más bien fue justo al revés, seguramente como en el caso de Reguilón, la siguiente gran polémica.

Con tres exmadridistas en la plantilla llega a otro que parece todavía más merengue (y peor jugador). Nadie se ha dignado a explicarnos los motivos de este fichaje. De nuevo la responsabilidad es de la directiva que es la que debería marcar los principios del Atleti como club. Desde luego vetar madridistas no está entre ellos. Tampoco para Simeone porque su única prioridad, como la de todos los entrenadores top, es tener los mejores jugadores posibles. Algunos dicen que Simeone ha cambiado. No lo creo. Tengo pocas dudas de que Simeone habría aceptado fichar a Sergio Ramos o Ronaldo hace unos años y que no le importaría que fuesen más o menos madridistas. Su trabajo es ser entrenador de un equipo de fútbol. Pero no, a Simeone en el Atleti se le pide mucho más.

Ya no basta con que Simeone haga más o menos bien su labor de entrenador. Con que el equipo esté siempre en Champions, con que compita en cada estadio, con que de vez en cuando caiga algún título, con que genere dinero por los resultados deportivos del equipo siendo casi la fuente más sólida de ingresos cuando debía ser una de las más inestables. Se espera de él que sea el freno del gilismo, cuando no poco menos que acabar con Gil. Eso debería haberlo logrado la afición del Atleti, pero llevamos haciendo dejación de funciones más de 30 años.

Después de sufrir durante tanto tiempo el cáncer del gilisimo, ahora tiene que ser Simeone el que lo cure. O al menos el que lo mitigue aún más. A Simeone se le pide que el gilismo deje de ser gilismo. Se dice, por ejemplo, que no debería "tragar" ante la política de fichajes. Es decir, Simeone tiene que lograr que Gil y Cerezo, que nunca han puesto un euro, inviertan en fichajes para mejorar una plantilla con claras carencias. ¿Cómo podría lograrlo? Si la idea es que presione a la directiva y que les amenace con marcharse, es evidente que eso acabaría con Simeone fuera y con Gil siguiendo haciendo de las suyas pero con otro entrenador en el banquillo, que no sería ni más del Atleti, ni podría hacer nada para evitar los males del gilismo.

Ya en el colmo, se dice que Simeone es gilista. Estoy seguro que Simeone estaría encantado con otra directiva, una más seria, que tuviera el club saneado, que no hiciera chanchullos extraños en la confección de la plantilla, que tuviera una planificación a largo plazo, sin improvisaciones, que tuviera una cantera capaz de producir jugadores para el primer equipo, y que, en definitiva, le diera más armas para competir. Me debato en si el sueño de Simeone es ganar una Champions o hacer del Atleti un club mucho mejor. Muchos, la mayoría espero, preferimos lo segundo sin ninguna duda.

El gilismo es el mal, no Simeone. No equivoquemos los destinatarios de ciertas críticas. Críticas deportivas a Simeone todas, el resto al palco con más fuerza y más unión. De momento hay muchísimos más pitos para Simeone y Koke. Cansan más 10 años de cholismo que 30 de gilismo. Eso sí que es de gilis y gilistas.

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