Derecho de retención
Se puede jugar mal, pero dándolo todo. O como dice una de las píldoras mentales de Simeone, “el compromiso no se negocia”. Y es cierto porque a los aficionados al fútbol hay pocas cosas que les duela más que la falta de compromiso o esfuerzo de los jugadores de su equipo. Incluso los puristas del juego bonito reclaman más entrega cuando llegan las derrotas o cuando el partido se vuelve serio de verdad. Quién no ha escuchado calificativos como mercenarios o vividores cuando la pelotita no entra. El fútbol ha cambiado mucho y no siempre para mejor (¡y lo que queda! con superligas y demás). En el siglo pasado, concretamente hasta 1979, existía el injusto derecho de retención por el que un club podía retener a un jugador incrementando simplemente su ficha un, mísero en algunos casos, 10%. Eso, unido a que solo podía haber un número limitado de extranjeros, provocaba que las plantillas tuviesen bastante jugadores “de la casa” y que los fichajes fueran menos frecuentes. Pero llegó Bosman, y ...